¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

sábado, 25 de julio de 2015

Pensamientos internos

     Últimamente he estado pensando mucho en todas las personas que tengo a mi alrededor, tanto a las que aprecio, como a aquellas que sinceramente no quisiera verles ni el pelo. En general, suelo pensar mucho; demasiado diría yo. Una simple acción puede arruinar todo lo que te ha costado construir por un largo e interminable tiempo y, lo cierto es que es muy injusto.

     Por un simple error que tengas, puedes convertir a la persona que más aprecias, en la que más aborreces. He vivido las dos posibles perspectivas y en ninguna de ellas es para nada agradable. En una de las situaciones, cuando quedas como la víctima de todo, sientes un gran dolor en el pecho cuando recuerdas aquello que te hizo, aquello que hizo mal y aquello que no esperabas que hiciese nunca. Y en la otra, cuando quedas como un vil villano, te da rabia pensar que por una simple tontería, que puede que tal vez no debiste hacer, se vaya toda vuestra simpatía al garete y, a la misma vez, notas que te enfurece el pensar que, esa persona, sea tan idiota como para enfadarse contigo por una simple nimiedad.

     Si de verdad aprecio a la persona en cuestión, puedo disculparme, puedo decirle que no volvería a hacerlo de ser el caso, pero es su decisión el dejar el tema por zanjado, pasar página e intentar reconstruir lo que se destruyó por aquella idiotez que no debió pasar.

     Sinceramente, no me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora. Arrepentirse de algo es una completa gilipollez. ¿De qué te vale arrepentirte? ¿Te va a servir de algo? ¿Va a cambiar algo de aquello que hiciste? Es cierto que si volviese al pasado, cambiaría muchas cosas que he hecho o dicho, pero como no es posible, prefiero mirar hacia delante sin tener que agobiarme en demasía por algo que ya está hecho.

     Volviendo al tema inicial; sí, me caliento la cabeza por todas las personas de mi alrededor. Porque me importan, porque no quiero estar de malas con alguien a quien aprecio, pero si nuestras personalidades no encajan y simplemente chocan, no puedo hacer más que soportarlo y esperar que ese otro individuo haga lo mismo conmigo, para al menos intentar seguir en un punto intermedio.

     Como dice aquel dicho: "No es posible llevarse bien con todo el mundo. Siempre habrá alguien con quien no te soportes". Pero lo que no sabe la gente es que si haces el intento, puedes convertir esa enemistad en indiferencia y, puede que tal vez, después, en amistad.

     Recuerdo que esto me pasó con varias personas que hoy en día son muy preciadas para mí y, gracias a ellos, he comprendido que si entre los dos ponemos un granito de arena cada día, podemos llegar a crear una inmensa montaña con el paso del tiempo.

miércoles, 1 de julio de 2015

Barriendo lazos débiles

     El tiempo transcurre sin cesar sin que podamos hacer nada para detenerlo, arrastrando consigo todo aquello que se tope por su camino. Un lazo familiar, una amistad, un amorío... Porque son en los momentos casuales cuando podemos descubrir quiénes son los que realmente se preocupan por nosotros.

     Puede que sea cierto que en los peores momentos son cuando te ves resguardado de las personas que más te aprecian o incluso de alguna que otra que nunca llegarías a esperar, pero a mi parecer, creo que no tiene por qué ser solo en esas malas y desoladoras situaciones. Quien te soporta día a día, quien te hace reír en cualquier circunstancia (ya sea mala o buena), quien te ayuda, quien te anima, quien se interesa en quedar contigo o incluso solo hablarte para preguntarte tu estado de ánimo; esas son las personas que realmente valen la pena.

     No hace falta esperar a aquel instante en el que te encuentras mal, ni tampoco aguardar hasta esa fecha que es especial para ti para descubrir a quién le importas de verdad. Cada día que pasa, estando con o sin él/ella, son pruebas más que irrefutables para saberlo.

     El tiempo barre todo aquello que no es real, todo aquello que es solo pasajero, todo aquello que en realidad no se siente y todo aquello que, por mucho que lo llegásemos a añorar, en el fondo no necesitamos.

     Todas las personas que aparecen en nuestras vidas son por un motivo en concreto: hacernos más fuertes. ¿Para qué? Pues, para que cuando llegue la persona indicada, estemos preparados para protegerla, para cobijarla, para apreciarla y, sobretodo, para recibir esos sentimientos de regreso por su parte.

     Sin embargo, cuando esas personas desaparecen sin más, ¿por qué creéis que ocurre? Algunos diréis que se fue porque hicisteis algo mal, otros culparéis a la persona en cuestión y, los demás, simplemente no le tomaréis importancia aunque en el fondo os duela su ida.

    Esta es mi opinión al respecto: Las personas desaparecen de nuestras vidas porque no eran ese semejante que esperabais, no eran ese igual que sintiera lo mismo que vosotros, no eran las indicadas.

     No era la persona que merecíais.

     Hay millones y billones de personas en todo el mundo, así que, cuando alguien se aleje de vosotros, recordad esto: el destino os tiene preparado alguien mucho mejor y, cuando aparezca, sabréis en ese momento si es o no la indicada.