Por esas veces en las que piensas en tu
futuro, en qué harás cuando llegue el momento de independizarte, en
cómo te las apañarás viviendo solo o compartiendo piso o,
simplemente, pensando en si realmente valdrá la pena la opción que
tienes en mente escoger.
Últimamente me he puesto a pensar
en todo esto y, la verdad, he llegado a la conclusión de que haga
lo que haga, mi futuro no llegará a ser nada del otro mundo.
Principalmente pensé en estudiar
periodismo para poder trabajar en algo que se asemejara a la
escritura, ya que es el campo que mejor se me da y lo que más me
gusta, pero estos días he estado escuchando que la carrera en
cuestión no tiene mucha salida. Al principio me dio igual que
dijeran aquello, pero luego pensé en que si me voy a esforzar por
vivir digna y cómodamente, debería hacerlo en una profesión que me
mantuviese y me gustara de verdad a la misma vez. Puede que no esté muy bien
informada, pero según tengo entendido, los sueldos de los
periodistas no son algo para llorar de alegría.
Luego me decanté por fotografía.
Desde pequeña siempre me han encantado los paisajes que se pueden
vislumbrar prácticamente a cada paso que damos. Recientemente, he
conseguido un móvil nuevo y arreglar mi antigua cámara de fotos y os puedo asegurar que estos dos aparatos tienen más imágenes de
paisajes que fotos mías en sus memorias. Sin embargo y lamentándolo profundamente,
no creo que tenga mucho futuro tampoco.
Después se me ocurrió coger por arte y aprender a dibujar. Este ámbito me ha
llamado la atención desde hace relativamente poco (más o menos
desde hace 2 o 3 años), pero creo que entre las tres opciones que he
mencionado, esta es la que peor salida tiene, o al menos a mi parecer.
Finalmente, la última alternativa que se me ocurre sería informática. Es una opción con bastante salida, bien pagada y con diferentes ramas más para poder escoger, pero aunque sea algo que me guste y me llame la atención, no es algo que escogería pues me gusta menos que las demás opciones.
Cada día que pasa, mi mente se
atormenta más y más sin poder evitarlo, sin saber qué elegir, sin saber qué es lo que debería hacer en el futuro y, sin
saber qué es lo que haría que mis padres llegaran a sentirse orgullosos de mí.
Cuando me pongo a pensar en todo esto,
no puedo evitar sentir envidia de mi hermano. Él lo tuvo claro desde
que comenzó a grabar vídeos en YouTube o, más bien, desde que
consiguió su primera cámara de vídeo. Sabía lo que hacer, las
notas no eran un problema para él o al menos eso parecía, pero lo
más importante de todo era que tenía el completo apoyo de mis padres. Ellos
siempre se mostraron orgullosos de todo lo que hacía hasta día de
hoy. apoyándolo, ayudándolo y animándolo en todo lo posible.
Admiro y envidio a mi hermano, lo
admito, pero la desventaja que tengo al tener un hermano perfeccionista es que luego mis
padres intentan aplicar sus acciones en mí, comparándome con él como si eso
fuese a ayudarme en algo cuando realmente lo único que consiguen es derrumbarme aún más.
Sinceramente, odio que me comparen con
los demás, pues en realidad todos somos diferentes. Nadie tiene la
misma capacidad intelectual, física ni psíquica que las demás
personas tienen, ni tampoco la misma facilidad en conseguir las cosas que deseamos. Reconozco que últimamente he estado acomodándome demasiado y mis notas han bajado más de lo que esperaba, pero si en vez de animarme o ayudarme en conseguir mis objetivos lo único que hacen las personas preciadas de mi alrededor es desalentarme, llegará un punto en el que diga "estoy harta" y lo mande todo a tomar viento.
¿Para qué os voy a mentir? Este año ha sido el peor año académico de toda mi vida. Escogí la rama de ciencias cuando yo siempre he sido de letras, ocasionando que me torturase mentalmente una y otra vez sin cesar, llegando incluso a deprimirme. Me acomodé demasiado, llegando a recibir el doble o inclusive el triple de suspensos que normalmente suelo tener. Debido a varios problemas personales he pasado por más de una depresión haciendo que no tuviese ganas de hacer nada. Por mucho que me esfuerce, he seguido suspendiendo una y otra vez, recibiendo la misma regañina de mis padres en la recogida de notas y consiguiendo desalentarme aún más en vez de darme ese empujoncito que me hacía falta para animarme a seguir adelante.
En resumen, me falta motivación y ánimos para seguir con los estudios. Pienso que necesitaría un doble apoyo al estar dando asignaturas que, ni me gustan, ni se me dan bien, pero siento que es justo lo contrario lo que estoy recibiendo.
Volviendo al tema inicial y ya sabiendo de más todo lo que se me está cruzando por la mente estos días, no consigo decidirme por ninguna carrera. Siquiera sé si llegar a ir a la universidad, pues no soy ni seré nunca buena con los estudios. Estoy pensando incluso terminar con bachillerato para después hacer un módulo superior y dejarlo todo por fin para meterme de lleno en la vida laboral, por no decir que serían buenas noticias para mis padres, ya que no tendrían que pagar otra universidad más.
Finalmente solo deciros que espero que mi mente se despeje pronto, pues lo único que puedo hacer en estos momentos es intentar recuperar los trimestres perdidos de este curso que tan largo se me ha hecho y, si eso conlleva repetir, me conformaré con eso, pues repetir no es ningún castigo... es una segunda oportunidad para aquellos que no han conseguido lograr sus objetivos y quieren lanzarse al abismo de la independencia y la vida laboral.
He aquí los pensamientos que esta noche han conseguido desvelarme y quitarme el sueño hasta tal punto de subir la publicación a estas horas de la madrugada.
PD: Papá, mamá, si estáis leyendo esto, ya es tarde para regañarme por no dormir.
Buenas noches queridos noctámbulos y gracias por leer.