¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

sábado, 26 de diciembre de 2015

Suerte por doquier

     Los días transcurren con tanta velocidad que casi podría decirse que siquiera llego a darme cuenta de las horas que pasan sin cesar. Mi racha de buena suerte sigue sin desaparecer y no os puedo negar el hecho de que estoy empezando a acostumbrarme, pero eso no significa que haya dejado de estar alerta. No es bueno confiarse demasiado.

     Estos últimos días he estado pensando que tal vez y solo tal vez, esta buena fortuna sea debido a que el año pasado fue uno de los peores que pasé sin duda alguna, y no estoy exagerando. El año pasado no solo tuve una mala racha de suspensos en el instituto, sino que también viví demasiadas emociones que en el pasado no llegué a pensar siquiera que viviría. Comencé a experimentar lo que era el amor y el desamor como alguien propio de mi edad y no como lo había estado haciendo debido a mi falta de experiencia amorosa. Además, empecé a darme cuenta de la realidad, los conflictos parecían no querer desaparecer de mi vista, tanto con amistades, con familiares e incluso con mi propio ser. Llegué a tal punto que incluso empecé a pensar que me odiaba a mí misma.

     El año pasado fue un año de enormes baches en los que no pude evitar tropezar, cometiendo los mismos errores una y otra vez, dándome por vencida en muchos aspectos y llegando incluso a deprimirme durante meses, es por ello que ahora no me parece tan extraño el estar teniendo este enorme respiro.

     Por otra parte, en comparación al año pasado, admito que este año estoy mucho más espabilada y me estoy esforzando muchísimo más en todas las cosas que hago, además de que estoy mucho más a gusto en todos los aspectos. Debido a la mala experiencia, sé que tengo que ponerme las pilas para no tener que volver a vivir algo parecido.

     Sin embargo, aún habiendo dicho todo esto, por mi mente no para de cruzarse el momento en que mi suerte comenzó a cambiar para bien. Me es imposible ocultar esta amplia sonrisa que se me dibuja en el rostro al recordar las palabras de aquella persona que me rescató de aquella oscuridad que comenzaba a adueñarse de mí y que, actualmente, es el causante de mi alegría, mi fuerza y mis desvelos. En otra ocasión hubiera dicho que tengo muchas cosas que agradecerle, sin embargo, él ya sabe de todo eso por mi propia iniciativa, es por ello que no es algo que precisamente sea necesario volver a repetir.

     Mi corazón vuelve a latir con tanta intensidad que puedo llegar a notarlo galopando en mi pecho, animado, ilusionado, extasiado de felicidad y perdidamente enamorado, viviendo un eterno sueño que parece no tener final.

     Finalmente, solo decir que lo mejor de toda esta buena suerte que estoy probando es que, este entusiasmado corazón, es correspondido.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Sentidos alerta

     Estas últimas semanas, para seros sincera, están siendo tan tranquilas, tan alegres, tan... llenas de suerte, que sinceramente, me aterran. ¿Alguna vez habéis tenido una enorme racha de buen azar que, por mucho que os esté yendo bien, no podéis evitar el hecho de quedaros alerta porque sabéis que en cualquier momento todo se os puede venir abajo? Pues es así como me encuentro en este mismo momento.

     Hay una imagen bastante conocida en internet en la que se señala que existen tres puntos esenciales en nuestra vida. Nuestra vida social, nuestra vida estudiantil y nuestra vida de ocio (para mí, dormir también lo considero ocio, así que lo incluiré en este último apartado). Para resumir, es un triángulo bastante puñetero en el que siempre uno de los 3 ángulos te irá mal, pero, ¿qué sucede cuando extrañamente te va todo bien? La respuesta es más sencilla de lo que parece. Simplemente, tienes una racha buena y luego una mala. Es decir, en este momento te va todo bien, con los típicos arco iris, unicornios y todos esos estereotipos de felicidad, pero en cuanto quieres darte cuenta, por una razón u otra, todo se te va a la mierda y te quedas más jodido que aquel insensato que en mitad de un juego se le ocurre la genial idea de ir solo por el mapa, importándole bien poco el hecho de que en el momento en que le hacen la emboscada de su vida, los porcentajes de poder ganar la partida se van totalmente por el garete.

     No se puede tener esa ciega confianza en que todo irá bien sin necesidad de preocuparte por tu alrededor, y mucho menos dejando que todo siga su curso ingenuamente hasta darte cuenta que, de un momento a otro, le has perdido el rastro. De hecho, es lo peor que puedes hacer.

     En estos casos, la mejor solución es mantenerse alerta e intentar mejorar, o al menos atenuar, los cambios que puedan producirse; porque ten en cuenta una cosa: si tú mismo no te interesas por tu propia vida, no creas que alguien va a aparecer de la nada solo para solucionarte los problemas. Abre los ojos, y como dice el dicho: quien algo quiere, algo le cuesta. Esfuérzate por conseguir el equilibrio que deseas y desmiente todo aquello que te hayan dicho con tu propia experiencia.

lunes, 19 de octubre de 2015

Paso hacia el frente

     Hay ocasiones en las que considero que puedo llegar a ser una persona realmente estúpida. Algunos diréis “por supuesto que lo eres” y otros puede que incluso os preguntéis por qué digo esto. Es fácil de explicar. Con tan solo deciros la oración “el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”, ya podríais incluso llegar a imaginaros el tema que voy a abordar. De hecho, este mismo dicho lo utilicé anteriormente para una de mis entradas, pero esta vez es un poco diferente de la última.

     No estoy dolida, no estoy deprimida y mucho menos tengo ganas de llorar, solo siento añoranza por aquello que una vez ocurrió, y es que debo admitir algo: mi mente no puede olvidar a aquella persona y, mucho menos, mi desgastado corazón. No sabéis ni por asomo lo que es el poder verlo cada día y que mis sentimientos lleguen a desbordarse por tan solo una de sus sonrisas, pero aún así saber que no soy correspondida y sentir que cada movimiento que haga pueda llegar a inquietarlo por el mero hecho de que él también conoce lo que siento.

     Son irónicos los giros que te da la vida. En un momento dado rechazas a alguien porque no lo ves como algo más y, al otro, eres rechazado por esa misma persona justo por el mismo motivo.

     Lo cierto es que fue hace tan solo unas semanas cuando le recordé que me seguía gustando. Ni siquiera me atreví a escuchar su respuesta. Lo único que pude hacer en aquel momento fue despedirme de él y salir corriendo. En realidad me dio igual el no haberle escuchado, puesto que ya sabía con anterioridad que no era correspondida, aún así no sabéis la alegría que me causó el expresarle mis sentimientos en persona, con mis propias palabras y con su única presencia. Eso sí, su reacción fue sin duda lo que hizo que mi corazón diese un vuelco. Podría llegar a aseguraros que aún soy capaz de rememorar con perfecto detalle el leve trazo de su sonrisa y aquel gesto avergonzado dibujado en su rostro que tan tierno se me hizo.

     Aún así, aún sintiendo todo esto, sé que hay otra parte de mí que está comenzando a olvidarlo poco a poco y lo cierto es que me apena el dejar ir estos sentimientos, pero por otra parte, sé que es lo correcto, pues no puedo aferrarme a alguien que no me corresponde.

     Antes de siquiera volver a decírselo, había personas que me decían que no lo hiciera, que saldría herida de nuevo, que volvería a acabar destrozada, y otras tantas que me decían justo lo contrario, que tras decírselo, sería más fácil seguir adelante. Hoy quiero agradecer a todas y cada una de esas personas, por aquellas que se preocuparon por mí y por esas que me convencieron a dar el paso, pues tras haberlo dicho, vivo con un peso menos encima.

     Cada día que pasa, siento que mis sentimientos por él van desapareciendo poco a poco aunque lo vea tanto en persona como en mis pensamientos. Noto que su sonrisa sigue estando presente, pero que poco a poco ya no causa el mismo efecto en mí como lo podía llegar a hacer anteriormente.

     Aún no ha llegado la despedida definitiva de estas emociones, pero aún así, lentamente, voy alejándome a cada paso que doy hacia al frente, manteniendo mis ojos bien abiertos y sintiendo el corazón más vivo que nunca.

     Después de todo, hay que estar atentos por si se da la casualidad de que surja un nuevo amor... ¿no?

sábado, 3 de octubre de 2015

Turbulencias

     ¿Sabéis? Hay veces en las que pienso que solo provoco mal estar a mi alrededor. Que, soy una persona tan insignificante, tan inútil, que si no estuviese, podría darse el caso de que todo siguiese igual, como si nada, como si mi presencia fuese tan prescindible como el de una mota de arena en el camino. E incluso, podría ser que mejorara la vida de los demás de ser así. Menos gastos, menos preocupaciones, menos problemas. Menos yo en general.

     Sé lo que estáis pensando. "Esta chica se está volviendo majara". "Espero que no haga ninguna locura". "Ya empieza de nuevo a rallarse con tonterías". Sí, sí, lo sé. Pero estoy segura de que ninguna de las personas que estén leyendo ahora mismo esto puedan negar el hecho de que no lo han llegado a pensar nunca. Es más, seguro que muchos de vosotros lo ha pensado más de una vez. Todos lo llegamos a hacer en alguna ocasión.

     Este mes he estado pasando por varias situaciones en las que las he ido liando parda, una tras otra, haciendo daño a personas que realmente son importantes para mí y preocupando a otras tantas que, incluso, normalmente les importaría bien poco lo que me pasara. Y, lo cierto es que me siento tan culpable y lamentable, que puedo aseguraros que no me está resultando fácil escribir todo esto. Me duele el pecho. Cada latido de mi corazón parecen puñaladas que me estuviesen castigando sin cesar. Mi cabeza duele de tan solo recordar todas las idioteces que, si de por mí fuese nuevamente, no las volvería a cometer ni en sueños. Siento la boca seca y un insoportable nudo en el estómago. Mis ojos escuecen de derramar lágrimas, y mis párpados de ser torturados una y otra vez a cada momento que me los restriego con los dedos para intentar dejar de llorar.

     Me siento inútil por no poder ayudar a los de mi alrededor con sus problemas o a sentirse mejor. Culpable por hacer daño a todas aquellas personas a las que aprecio. Confusa por no ser capaz de pensar con claridad. Furiosa por no poder expresar lo que siento realmente con palabras orales y no escritas. Estúpida por hacer y decir tantas gilipolleces a lo largo del día... Me siento lamentable por no poder hacer más que llorar en este momento.

     Muchos de los que me apreciáis, seguramente estaréis pensando en venir a mí nada más terminar de leer esto y decirme que todo está bien, que llorar no soluciona nada y que pensar así no es nada positivo. Pero lo cierto es que no es así. Siempre va a haber algo que esté mal, sí o sí, la cuestión es saber afrontarla con la cabeza en alto e intentando aparentar un sentimiento que es irreal. Llorar puede que no solucione nada, pero no sabéis el alivio que me provoca llorar, ya que derramar lágrimas es algo que, desde hace ya varios años, me es bastante difícil hacer. Es muy frustrante el hecho de que la única forma en la que te puedes desahogar a solas, es casi imposible de llegar a flote. Y, puede que no sea positivo pensar así, pero como dice aquel proverbio que me mencionaron una vez "la vida no siempre es de color de rosa". Hay que pensar de vez en cuando en todo para poder superarlos, para que no te abrumen, y poder seguir hacia delante.

     Tras decir todo esto, solo me queda pedir disculpas a todas aquellas personas que estén preocupadas por mí en este momento, ya que tras leer esto es comprensible que penséis que estoy pasando por una mala etapa, y tampoco puedo negarlo, pero sé perfectamente lo que debo hacer. Sé que por mucho que estos pensamientos lleguen a abrumarme en muchas circunstancias, no debo desistir. No es necesario atosigarme, preguntarme ni animarme. Con que comprendáis mi situación y me dejéis un poco de espacio, es suficiente para mí.

     En estas ocasiones, admiro realmente lo independiente que puedo llegar a ser.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Noche de reflexión

     ¿Alguna vez os ha pasado que, justo antes de iros a dormir, os habéis quedado un buen rato mirando a la nada y todo aquello que no habíais pensado hasta ese mismo momento, comienza a amontonarse todo en vuestras mentes? Las respuestas que podríais haber dado, lo que deberíais haberos callado, lo que podríais haber hecho, lo que no debisteis hacer, los gestos que podríais haber mostrado y aquellos que no debisteis dibujar siquiera...

     A mí, sinceramente, me pasa cada noche, justo en el instante en que me acuesto en la cama. Es un dato curioso, porque haga lo que haga, siempre hay algo que me reprocho cada día, sin excepción, como si cualquier cosa que escogiese hacer, fuera incorrecta. Y es que, pienso que los humanos somos tan indecisos porque en vez de realizar las cosas que pensamos, primero reflexionamos sobre las consecuencias que conllevaría cada acción. Eso sí, no digo que eso tenga nada de malo, de hecho, lo veo correcto, ya que así no tendríamos por qué perjudicar a nadie sin ser conscientes de ello. Sin embargo, a veces creo que nos excedemos demasiado meditando estas cosas.

     Cada noche que pasa, un nuevo reproche se instaura en mi cabeza y me imagino qué hubiese ocurrido si hubiera hecho lo que en ese instante estaba pensando, aunque obviamente, no llego a ser capaz de recrear la situación por el hecho de que no sabría con certeza qué reacción hubiera tenido la otra persona.

     Debido a esto, últimamente, de tanto pensar en qué debí o no hacer y en la incógnita de la reacción del otro individuo, sueño justamente con lo mismo que he hecho a lo largo del día, pero escogiendo aquellas opciones que considero verdaderamente correctas. Aunque claro está, mi mente lo acomoda de tal forma que siempre acaba en un final feliz o, simplemente, en un sueño que termina siendo interrumpido por el despertador. Muchas de las mañanas me pregunto cuál de las dos versiones es la real, pero tras pensarlo un momento, me doy cuenta que los finales felices muy pocas veces son verdad.

     Volviendo al tema inicial, no importa si ese día no he hecho nada de lo que reprocharme. Por la noche, siempre me vendrá a la cabeza alguna incógnita que me haga pensar que podría haber reaccionado mejor.

     Cada día que pasa, siento que el vaso que he estado llenando sin darme cuenta, al guardarme cosas que me gustaría decir o hacer, puede llegar a desbordarse en cualquier momento. Y es que, de lo emocional que puedo llegar a ser, llego a hacerme daño a mí misma inconscientemente, escondiendo mis sentimientos por miedo a que me hagan daño.

miércoles, 26 de agosto de 2015

La otra opción

     Cada vez se me hace más habitual el pensar que no debería estar donde estoy ahora, que no encajo con nadie de mi alrededor, que tal vez y solo tal vez debería estar en cualquier otro lugar. El sitio en el que vivo es tan monótono y aburrido que llego a un punto en el que me digo “¿por qué estoy aquí?”.

     Tengo vagos recuerdos de cuando vivía en la ciudad, pero cada día era algo diferente. Un ambiente distinto. Caras de todo tipo. Infinitos lugares a los que ir y venir... Es probable que no pueda decir mucho más, ya que estuve allí durante tan solo mis 5 primeros años de vida, pero muchas veces me replanteo qué hubiese pasado si no hubiera tenido que mudarme.

     Es posible que penséis que me caliento demasiado la cabeza por pensar en cosas que pudiesen haber pasado en vez de centrarme en el presente; sin embargo, estoy segura de que vosotros también tendréis una situación parecida en mente, en la que meditáis a menudo el qué hubiera pasado si hubieseis tenido la oportunidad de tomar el “otro camino”. En mi caso, como ya dije antes, fue el hecho de haber tenido que mudarme de la gran ciudad a un pueblecito casi desamparado cuando tenía a penas 4 años y medio. El pueblo natal de mi madre.

     Cualquier persona que estuviese escribiendo esto, ahora empezaría a relatar su vida hasta los días en los que está, pero prefiero resumirlo todo y decir que ha sido la misma mierda (con perdón en la palabra) que todos hemos vivido y que, a día de hoy, ahora me importan bien poco. No lamentaré nada de lo que ha pasado hasta ahora, ya que en todo lo que ha ocurrido, he tenido tiempo más que suficiente para desahogarme y olvidarme de todas aquellas malas experiencias.

     Por supuesto, no todo ha sido malo. He conocido muchas personas y he hecho un grupo de amigos a los que realmente quiero y aprecio, pero a veces pienso que no tengo la posibilidad de expandir mis amistades debido a que la mayoría de personas de aquí no encajan con mi personalidad, y mucho menos con mi forma de pensar. Es por esta razón por la que, al querer conocer gente nueva y de mi misma mentalidad, me refugié en los videojuegos, consiguiendo formar varias amistades gracias a ellos. He de decir, que me alegro de haberlos conocido a todos. Las sonrisas y risas que ni mi familia ni mi grupo de amigos conseguían a veces arrancarme, lo habían conseguido estas personas “desconocidas” que supuestamente no deberían tener nada que ver con mi vida diaria.

     Desde pequeña, siempre me habían dicho los mayores que internet era peligroso. Que habían muchas personas con malas intenciones que pueden arruinarte la vida. No pienso negar eso, ya que actualmente, todavía las hay, pero es más que evidente que ya el mundo no es como antes. Alguien que conozcas por un juego o una red social puede llegar a tener la misma importancia que cualquier otro amigo del mundo "real", puesto que ellos comienzan a formar parte de nuestra rutina y pasamos a hablar con ellos constantemente, en cuanto nos es posible.

     Es por esto que ahora me planteo lo siguiente. Si yo me hubiese quedado en mi ciudad natal, tal vez pudiera haber conocido a estos individuos en persona, aunque también cabe la posibilidad de que no las hubiese conocido nunca, como cabe el caso de mis actuales amigos. Lo que no se puede negar, es que sin duda, habría podido extender mis posibilidades. Es casi imposible comparar un pequeño pueblo con una gran ciudad en la que residen muchísimas más personas.

     Eso sí, no quiero que os confundáis. No estoy diciendo que me arrepiento de haber venido aquí ni mucho menos. Estoy... lo que se puede decir "contenta" con todo lo de mi alrededor, pero como soy una persona como cualquier otra, no puedo conformarme tan solo con lo que tengo.

     Los seres humanos tendemos a ansiar más casi inconscientemente, y es algo que no podemos controlar. De hecho, podría afirmar que el dicho "no sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes" es verídico por esta cuestión. Es tanta la ansia del hombre por conseguir más, que en cuanto pierde algo que siempre ha tenido, se lamenta por no haberle ofrecido la auténtica atención que se merecía.

    Finalmente, solo me queda añadir una cosa: Para aquellos que me conozcáis y estéis leyendo esto, siento si os ofendo al escribir tales palabras, pero estos son mis auténticos pensamientos. Por una vez quiero ser egoísta y hacerle saber al mundo lo que realmente se cruza por mi cabeza. Este es mi espacio de reflexión. No estáis obligados a leerlo y mucho menos a entender mi mentalidad. Es por ello que comprendo que tras leer cada publicación acabe desagradándoos cada vez más, sin embargo, quiero que os replanteéis una cosa si así es.

      ¿Por qué seguís leyendo?

miércoles, 12 de agosto de 2015

Verdaderos sentimientos

     "No todo es eterno. Ese pensamiento puede derrumbarte y decepcionarte, pero es la cruda realidad. Eso sí, ten en cuenta que si yo no he podido valorarte como eres, alguien más lo hará. Lo siento".

     Estas son mis palabras el día de hoy. Me despido de alguien que en el pasado fue muy importante para mí. Fue aquella persona que escuchó mis quejas, mis lamentos, mis preocupaciones, mis problemas... Quien llegó a hacerme reír en mis peores momentos y logró sacarme más de una sonrisa en esos días que prefería no tener que hablar con nadie. Quien me hizo saber que derramar lágrimas no es de débiles y que es un gran método para poder desahogarnos libremente sin tener que caer en lo más profundo del abismo.

     Llegó a ser uno de mis mejores amigos en aquel entonces. ¿Qué pasó? ¿Qué ocurrió para que todo se deteriorara hasta este punto?

     Dicen que el tiempo todo lo cura, pero a veces, hace estragos sin quererlo.

     Tal vez haya sido demasiado dura. Tal vez no debí decir aquellas palabras y seguir disfrazando mis sentimientos con una máscara sonriente en el rostro. Tal vez debí haberme ahorrado todo aquello y seguir siendo su amiga... Pero no soy así. Odio tener que esconder mis verdaderas emociones. No me gusta ocultarle al mundo lo que realmente pienso. Es por eso que he decidido poner punto y final a esta amistad que ya hace tiempo estaba totalmente marchita.

     Lo admito. Yo tengo la culpa. Puede que sí haya cambiado a lo largo de todo este tiempo, y siquiera sé si es un cambio para mal o para bien, aún así seguiré adelante sin mirar atrás, porque después de todo, la vida sigue.

     Como ya dije, no todo es eterno y, aunque te cueste hacerlo, llegará el momento en que debas finalizar algo que te agradó en su día pero que actualmente ya no es así. Te sentirás culpable. Te sentirás furioso contigo mismo por hacerle eso a esa persona que en su día dio todo por ti y más. Pero es por eso que debes acabar con ello, para que no siga esforzándose en vano por algo que ya no es mutuo.

     Hoy quiero haceros reflexionar y que entendáis que el "para siempre" no siempre se hace realidad.

     Recuerdo aquellos días en los que solo consideraba a los niños de mi clase como mis "amigos". Luego entendí que más allá del aula, había más gente con la que podía simpatizar y que, esos que consideraba "amigos", no eran más que niños que solo se acercaban a mí por conveniencia.

     Una vez, hice una amiga en la que llegué a confiar plenamente y llegamos a nombrarnos la una a la otra como "mejores amigas", pero luego, tras una tonta pelea, conseguí abrir los ojos. Me alejó de mi prima, de una chica más y de la mayoría de personas de mi alrededor. Al final, mi prima me ayudó y me arropó en sus brazos. Enmendé mi error y me disculpé con la chica que supuestamente había estado creando rumores sobre mí, pero que en realidad no era así. Y, poco a poco, mi circulo de amistades comenzó a ascender sin que me diese cuenta.

     Podría seguir poniendo ejemplos, pero no quiero explayarme contando experiencias que ya prácticamente me importan bien poco.

     Como ya dije en una de mis anteriores publicaciones, si alguien importante se aleja de vosotros, no os preocupéis, porque eso quiere decir que el destino os tiene preparado alguien mejor que pueda superar vuestras expectativas y haceros olvidar de cualquier doloroso recuerdo.

     Si estás leyendo esto, espero que puedas perdonarme, pero estos son mis verdaderos sentimientos.

sábado, 25 de julio de 2015

Pensamientos internos

     Últimamente he estado pensando mucho en todas las personas que tengo a mi alrededor, tanto a las que aprecio, como a aquellas que sinceramente no quisiera verles ni el pelo. En general, suelo pensar mucho; demasiado diría yo. Una simple acción puede arruinar todo lo que te ha costado construir por un largo e interminable tiempo y, lo cierto es que es muy injusto.

     Por un simple error que tengas, puedes convertir a la persona que más aprecias, en la que más aborreces. He vivido las dos posibles perspectivas y en ninguna de ellas es para nada agradable. En una de las situaciones, cuando quedas como la víctima de todo, sientes un gran dolor en el pecho cuando recuerdas aquello que te hizo, aquello que hizo mal y aquello que no esperabas que hiciese nunca. Y en la otra, cuando quedas como un vil villano, te da rabia pensar que por una simple tontería, que puede que tal vez no debiste hacer, se vaya toda vuestra simpatía al garete y, a la misma vez, notas que te enfurece el pensar que, esa persona, sea tan idiota como para enfadarse contigo por una simple nimiedad.

     Si de verdad aprecio a la persona en cuestión, puedo disculparme, puedo decirle que no volvería a hacerlo de ser el caso, pero es su decisión el dejar el tema por zanjado, pasar página e intentar reconstruir lo que se destruyó por aquella idiotez que no debió pasar.

     Sinceramente, no me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora. Arrepentirse de algo es una completa gilipollez. ¿De qué te vale arrepentirte? ¿Te va a servir de algo? ¿Va a cambiar algo de aquello que hiciste? Es cierto que si volviese al pasado, cambiaría muchas cosas que he hecho o dicho, pero como no es posible, prefiero mirar hacia delante sin tener que agobiarme en demasía por algo que ya está hecho.

     Volviendo al tema inicial; sí, me caliento la cabeza por todas las personas de mi alrededor. Porque me importan, porque no quiero estar de malas con alguien a quien aprecio, pero si nuestras personalidades no encajan y simplemente chocan, no puedo hacer más que soportarlo y esperar que ese otro individuo haga lo mismo conmigo, para al menos intentar seguir en un punto intermedio.

     Como dice aquel dicho: "No es posible llevarse bien con todo el mundo. Siempre habrá alguien con quien no te soportes". Pero lo que no sabe la gente es que si haces el intento, puedes convertir esa enemistad en indiferencia y, puede que tal vez, después, en amistad.

     Recuerdo que esto me pasó con varias personas que hoy en día son muy preciadas para mí y, gracias a ellos, he comprendido que si entre los dos ponemos un granito de arena cada día, podemos llegar a crear una inmensa montaña con el paso del tiempo.

miércoles, 1 de julio de 2015

Barriendo lazos débiles

     El tiempo transcurre sin cesar sin que podamos hacer nada para detenerlo, arrastrando consigo todo aquello que se tope por su camino. Un lazo familiar, una amistad, un amorío... Porque son en los momentos casuales cuando podemos descubrir quiénes son los que realmente se preocupan por nosotros.

     Puede que sea cierto que en los peores momentos son cuando te ves resguardado de las personas que más te aprecian o incluso de alguna que otra que nunca llegarías a esperar, pero a mi parecer, creo que no tiene por qué ser solo en esas malas y desoladoras situaciones. Quien te soporta día a día, quien te hace reír en cualquier circunstancia (ya sea mala o buena), quien te ayuda, quien te anima, quien se interesa en quedar contigo o incluso solo hablarte para preguntarte tu estado de ánimo; esas son las personas que realmente valen la pena.

     No hace falta esperar a aquel instante en el que te encuentras mal, ni tampoco aguardar hasta esa fecha que es especial para ti para descubrir a quién le importas de verdad. Cada día que pasa, estando con o sin él/ella, son pruebas más que irrefutables para saberlo.

     El tiempo barre todo aquello que no es real, todo aquello que es solo pasajero, todo aquello que en realidad no se siente y todo aquello que, por mucho que lo llegásemos a añorar, en el fondo no necesitamos.

     Todas las personas que aparecen en nuestras vidas son por un motivo en concreto: hacernos más fuertes. ¿Para qué? Pues, para que cuando llegue la persona indicada, estemos preparados para protegerla, para cobijarla, para apreciarla y, sobretodo, para recibir esos sentimientos de regreso por su parte.

     Sin embargo, cuando esas personas desaparecen sin más, ¿por qué creéis que ocurre? Algunos diréis que se fue porque hicisteis algo mal, otros culparéis a la persona en cuestión y, los demás, simplemente no le tomaréis importancia aunque en el fondo os duela su ida.

    Esta es mi opinión al respecto: Las personas desaparecen de nuestras vidas porque no eran ese semejante que esperabais, no eran ese igual que sintiera lo mismo que vosotros, no eran las indicadas.

     No era la persona que merecíais.

     Hay millones y billones de personas en todo el mundo, así que, cuando alguien se aleje de vosotros, recordad esto: el destino os tiene preparado alguien mucho mejor y, cuando aparezca, sabréis en ese momento si es o no la indicada.

viernes, 26 de junio de 2015

Intencionalidad de este lugar

     A veces siento que todo lo que hago es erróneo. Que cuando digo algo, las cosas se tuercen sin que esa fuese mi intención. Que cuando pienso algo, puede que no sea lo correcto y no deba exteriorizarlo. Que cuando me quedo callada, realmente lo que deba hacer es charlar sin importar de lo que sea por tal de no estar en silencio.

     Pero es que en realidad, lo que ocurre es que tengo miedo. Miedo al fracaso. Temor al rechazo. Pavor a los comentarios. Sé que debo superarlo, pero no es fácil hacerlo de la noche a la mañana, ni mucho menos siendo obligada.

     Este es mi primer paso: hacer públicos mis pensamientos.

     Puede que a algunos os guste y a otros no, puede que a algunos les duela lo que piense y a otros les agrade, puede que algunos penséis que lo que escribo es erróneo y a otros justo lo contrario, pero siento deciros que eso no condicionará lo que yo escriba.

     Son mis sentimientos, son mis pensamientos, son mi opinión personal de cada ámbito que me involucre. Este espacio fue expresamente hecho para poder desahogarme del día a día y soltar poco a poco los problemas que me rodean, para no acabar estallando como tantas veces ya me ha pasado.

     Me disculpo de antemano si algunos de los que habéis leído mis publicaciones anteriores os ha dolido lo que he pensado en ese momento, pero no pienso eliminarlo, puesto que fue algo que pensé, algo que sentí y ese es el propósito de este sitio.

     A medida que pasa el tiempo, nuestros pensamientos cambian y se intercambian hasta el punto de llegar a contradecirnos. Será en ese momento, cuando miraré hacia atrás, releyendo todo lo escrito y acordándome de todo aquello que sentí y viví, hasta incluso llegar a decir "menuda tontería fue en realidad", pero hasta que no llegue, seguiré escribiendo todo aquello que se me pase por la mente.

     Porque esa es la intención que tiene un diario: desahogarte.

sábado, 6 de junio de 2015

¿Integramiento o aislamiento?

     Después me preguntan por qué no me integro. Por qué no pongo de mi parte y socializo. Por qué no intento dar mi opinión personal de algún tema de conversación en concreto. Por qué tiendo a aislarme y a esperar a que los demás me tiendan su mano.

     "Sigo sin saber por qué te metes en conversaciones ajenas". Esas palabras retumban en mi interior haciendo eco, como si el dolor agudizase y fuese cada vez más insoportable a media que voy recreando la situación una y otra vez.

     Por qué, preguntas. Pues porque se supone que estoy dentro del círculo de amigos. Porque imagino que si quedamos todos para salir, es para hablar todo el mundo y no solo tres o cuatro. Porque si nos consideramos amigos, debería poder integrarme en la conversación aunque del tema del que estéis hablando sea una auténtica gilipollez. Porque se supone que si salgo con vosotros es porque me siento a gusto. Porque pensaba que si no me integraba en la conversación, volvería a auto-apartarme como siempre he hecho desde que tengo uso de razón.

     Y es que es cierto. Desde pequeña tengo el problema de que nunca o casi nunca consigo integrarme en ningún grupo, ya sea por mis gustos, mi actitud, mi forma de vestir o cualquier aspecto relacionado conmigo, pero por lo general, es porque no pongo de mi parte. Aún así, parece que nadie siente curiosidad ni nadie ve la necesidad de preguntarme el por qué lo hago (debería hablar en pasado, pero es que hoy en día noto que lo estoy volviendo a hacer).

     La razón por la que hago eso, por la que me aíslo instintivamente, por la que me mantengo en silencio y por la que prefiero quedarme sola antes que socializar, es porque... tengo miedo.

     Tengo miedo de que no gusten mis temas de conversación, de que no agrade mi forma de pensar, de que puedo llegar a ser juzgada por lo que diga o haga, pero sobretodo, me atemoriza el pensar en que si digo cualquier cosa... me acaben rechazando de aquella manera, diciéndome que no tengo nada que ver y dándome a entender que es mejor que siga en silencio, aislada en mi más oscura soledad.

     Normalmente no me afectaría tanto algo como esto. Estoy acostumbrada a este tipo de situaciones. El problema es cuando la persona en cuestión que siento que me está excluyendo forma parte de las personas que debería considerar amigo.

     Para mí, la amistad siempre había sido una tontería, algo ficticio, una cosa tan fantaseosa que solo existía en las películas, pues en realidad nunca se debería confiar en nadie. Pero el año pasado, esa idea que tenía en mente fue sustituida y conseguí creer en la palabra amistad, o al menos hasta ahora.

     A día de hoy, podría afirmar que del numeroso grupo de amigos que tengo, solo unos cuantos verdaderamente puedo considerarlos así, pues ellos son los que, a pesar de tener sus propios problemas, se quedaron y me ayudaron a superar los míos, riendo a mi lado en las buenas e incluso llegando a llorar junto a mí en las malas.

     Y aún así, sigo sintiendo temor, pues sé que en cualquier momento podría darme un golpe con la cruda realidad, viendo cómo aquellas personas que consideraba importantes para mí me dejan de lado y a mi suerte (la cual por lo general no es para nada buena).

     ¿Mi solución a todo esto? Volver a esos días en los que la pasaba encerrada en casa sin salir siquiera o esperar muy poco de las personas de mi alrededor por tal de no volver a decepcionarme más.

     Por el momento, me desahogaré como he venido haciendo hasta ahora...

     Dejando escapar leves sollozos ocultos tras cada sonrisa que muestre al mundo.

sábado, 30 de mayo de 2015

Conociéndome un poco más: De todo un poco

     Soy fácil de ilusionar, pero no dejo que esto nuble mi mente. Pienso antes de decidir nada, pues todas las decisiones que tome son importantes para mi futuro, mi felicidad y mi vida cotidiana.

     Soy independiente, me gusta serlo y me gusta saber que puedo valerme sola sin tener que estar recurriendo a las demás personas cada dos por tres, pero eso no quiere decir que a veces no quiera o no necesite gente a mi alrededor.

     Soy introvertida, pero una vez me conoces puedo llegar a hacer cualquier gilipollez e incluso el ridículo por tal de hacerte sonreír.

     Soy asocial, me es indiferente todo el mundo y a veces prefiero quedarme sola antes que relacionarme con más personas, pero eso no quiere decir que no quiera abrirme a los demás cuando sí me interese conocerlos.

     Soy perfeccionista, pero sé que en esta vida nada ni nadie puede llegar a ser perfecto. La perfección es algo únicamente ideológico creada por las expectativas del ser humano, pero realmente solo es ficción.

     Soy testaruda, pero sé reconocer cuándo no llevo la razón... (al final).

     Soy muy competitiva. Odio perder, ya sea en un juego, en un concurso o en cualquier otra cosa, aún así sé reconocer cuándo alguien lo ha hecho mejor que yo.


     He sufrido, me han hecho daño y aún tengo algunas heridas que curar, pero sé perfectamente que los demás han podido llegar a pasar por cosas similares o incluso peores.

     He salido perdiendo en casi todas las ocasiones que me he arriesgado a hacer algo, pero eso no quiere decir que no pueda seguir arriesgándome para conseguir lo que quiero o lo que sé que podría hacerme feliz.


     No me gusta ver a los demás tristes, es por ello que hago todo lo posible por que la gente de mi alrededor tengan siempre dibujada una sonrisa en sus rostros.

     No soy buena expresando mis sentimientos directamente, pero eso no quiere decir que no intente transmitirlos con acciones. A veces un gesto vale más que mil palabras.

     Puedo parecer tímida al principio, pero cuando me conoces mejor y en el momento menos esperado, puedo llegar a dar uno o más abrazos al día. Esto solo lo hago con personas que confío de verdad y, lo cierto es que me cuesta mucho darlos, es por eso que cuando alguien me rechaza alguno, internamente me siento algo mal.

     Intento agradarle a todo el mundo, pero sé que no a todos puedo llegar a gustarles, igual que a mí no me puede llegar a agradar todo el mundo.

     Tengo dudas como cualquier persona normal, pero no dejo que estas influencien negativamente a mi vida. Estas pueden ser útiles en varias ocasiones para verificar algunas situaciones específicas, pero la mayoría de las veces, lo único que hacen es confundirte más y hacer que te imagines cosas que a lo mejor no son ciertas.

     Tengo problemas como cualquiera, pero evito en todo momento el hecho de que lleguen a abrumarme, siguiendo con la larga caminata que me espera junto a los baches que tenga que toparme en el camino.

     Tengo miedos y fobias como cualquier humano, pero hago todo lo posible por superarlos, aunque eso conlleve el tener que enfrentarlos cara a cara.

     Podría seguir con la lista, pero seguro que os cansaríais de leer antes de llegar al final. Eso sí, para finalizar, me gustaría añadir una última cosa:

     Admito que puedo llegar a ser pesada en varias ocasiones y que incluso lleguéis a cansaros de mí, pero luego, si llegáis a darme la espalda, no os creáis que me daré la vuelta tan fácilmente cuando queráis volver a ser cercanos a mí, pues en ese entonces, ya será tarde y habré seguido con mi camino y con mi vida.

jueves, 21 de mayo de 2015

Sentimientos alocados

     Siento el corazón latir con fuerza. Puedo notar perfectamente cómo estos sentimientos crecen más cada día que pasa. Estoy volviendo a ser enredada entre las cálidas pero traicioneras redes del amor sin siquiera poder evitarlo.

     Ha ocurrido todo demasiado rápido. Siquiera lo conozco de hace relativamente poco tiempo. Y, lo que es peor, la distancia es algo que podría afectarnos de sobremanera. Cualquier persona racional diría que es una locura... Aún así, ¿sabéis qué? Acabo de darme cuenta de una cosa: me encantan las locuras.

     Si el destino ha querido poner a esa persona en mi camino debe ser por algo, y lo cierto es que me alegro de que así haya sido. Por ahora puedo afirmar que aunque no pueda verlo en persona en estos momentos, siento cómo nuestros lazos se van uniendo lentamente. Es la primera vez que una persona me muestra con tanto ímpetu que le intereso, que quiere algo más conmigo, pero sobretodo que a pesar de ello quiera ir poco a poco, paso por paso y sin forzarme a ir demasiado rápido ni demasiado despacio.

     Adoro cada una de nuestras conversaciones. El cómo consigue hacerme sonreír o ponerme nerviosa con tan solo una frase o una simple palabra. El que se preocupe por mí y el que me pregunte cómo estoy y qué tal me ha ido el día. El hecho de que sea el primero en saludarme por las mañanas y el último en despedirse de mí deseándome buenas noches, diciéndome que soñará conmigo, prometiéndome que volveremos a hablar al día siguiente y terminando por mandarme unos besos de despedida. 

     Estoy volviendo a ilusionarme, pero eso solo consigue que el miedo también se instaure en mi pecho. No quiero volver a ver cómo mi corazón se rompe en mil pedazos, ni mucho menos el tener que volver a unirlo uno a uno por piezas. Soy consciente de todos los inconvenientes que habrían si llegáramos a formalizar esta relación, es por ello que yo tampoco quiero dar nada por sentado.

     Por ahora, estoy conforme con lo que tenemos. Estoy feliz, animada y, de no ser porque parte del tiempo lo utilizo en cubrir mis necesidades básicas o estudiando, podría llegar a aseguraros que pienso las 24 horas del día en él.

     Para seros sincera, aún no puedo creer que me esté pasando todo esto. Hasta ahora la mala suerte me acompañaba siempre en este tema, pero de repente, cuando ya casi me había rendido y estando desinteresada en volver a enamorarme, el destino hace una vez más de las suyas.

     Solo espero que esta vez sí sea la persona indicada, pues estoy dispuesta a atesorar su corazón si me lo entrega y, al mismo tiempo, a ofrecer mi corazón a cambio.

     ... Al final vas a tener razón. "El amor, al igual que la felicidad, es una cualidad evasiva. Cuanto más la buscas, menos la vas a encontrar"... Y en este caso, cuando siquiera lo buscas, te lo encuentras sin avisar. Si estás leyendo esto, perdona por robarte la cita, pero es que me gusta mucho cómo explicas y simplificas todo con unas sencillas líneas. Haces que todo resulte más fácil de entender.

     Me fascina tu forma de expresarte. Tu personalidad. Tus bromas. Tus halagos.

     Adoro todo de ti. Pero es que ya te lo he dicho...

      Me encantas.

lunes, 18 de mayo de 2015

Giros inesperados

     Por esos momentos repentinos que te vienen sin avisar. Llamadlo destino, suerte, fortuna o como queráis, pero seguro que alguna vez lo habéis vivido. Ese instante en el que parece que todo ha cambiado, pero para bien, sin importarte siquiera los momentos malos que has estado pasando hace poco y centrándote en la alegría que te ciega por completo en esos segundos.

     Puedo aseguraros que desde el año pasado, o más concretamente, desde que me integré en el grupo de amigos en el que estoy ahora mismo, me han estado sucediendo un sin fin de cosas que nunca me hubiera imaginado que sucederían.

     Pensé que siempre sería aquella chica solitaria que hablaría de vez en cuando con una o dos personas, pero ahora me veo rodeada de gente que me aprecia y valora como soy, sin darle tanta importancia a mis defectos o incluso sacando cosas positivas a esa cualidad que creía que era negativa. Me han ayudado a pasar por muchas dificultades en mi vida personal y no han llegado a abandonarme en ningún momento, siquiera cuando los malos llegaban a abrumarme por completo.

     Cada día siento que puedo confiar en ellos un poco más, haciendo desaparecer aquella contundente coraza que había colocado a mi alrededor; sin embargo, sigo teniendo ese pequeño temor en mi interior, pensando en que todo se pueda ir al garete por cualquier tontería que diga o haga.

     Por otra parte, mi vida amorosa es algo que no puedo excluir de este tema, ya que se podría decir que, antes de siquiera conocerlos, el amor era algo que solo existía en mis historias, en mis sueños y en los libros y películas que leía o veía de vez en cuando. Puede que de las pocas experiencias amorosas que he vivido todas hayan sido negativas, pero no puedo negar el hecho de que me llevo muy buenos momentos en forma de recuerdo y como lección para aprender de mis errores y de los errores que también pueden llegar a cometer los demás. He de añadir que hace poco ha sucedido algo que también podría añadir en esta sección, pero prefiero no especular antes de lo debido.

     En resumen y a lo que quiero llegar es que no sé si ha sido el destino o la suerte los que han decidido poneros en mi camino, pero gracias a vosotros vivo más feliz cada día: viviendo experiencias inolvidables, sonriendo y riendo más de lo que me hubiese imaginado nunca, olvidándome de los problemas que normalmente me abrumarían, animándome a ser positiva y enseñándome cuándo debo o no arriesgarme a saltar al vacío. Y, aunque acabe equivocándome al lanzarme, sé que alguno de vosotros estará allí abajo para salvarme, arropándome entre sus cálidos brazos para finalmente volver a alzarme hacia la claridad del cielo azul.

     Siento que poco a poco me ayudáis a hacer crecer esas pequeñas alas que tengo y que, tarde o temprano, me servirán para echar a volar yo sola, sin tener que ser impulsada por nadie y ayudando a más personas a emprender el vuelo.

     Sin nada más que decir, os doy las gracias, esperando que os haya gustado.

     PD: Amigos, os quiero.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Pensamientos de futuro

     Por esas veces en las que piensas en tu futuro, en qué harás cuando llegue el momento de independizarte, en cómo te las apañarás viviendo solo o compartiendo piso o, simplemente, pensando en si realmente valdrá la pena la opción que tienes en mente escoger.

     Últimamente me he puesto a pensar en todo esto y, la verdad, he llegado a la conclusión de que haga lo que haga, mi futuro no llegará a ser nada del otro mundo.

     Principalmente pensé en estudiar periodismo para poder trabajar en algo que se asemejara a la escritura, ya que es el campo que mejor se me da y lo que más me gusta, pero estos días he estado escuchando que la carrera en cuestión no tiene mucha salida. Al principio me dio igual que dijeran aquello, pero luego pensé en que si me voy a esforzar por vivir digna y cómodamente, debería hacerlo en una profesión que me mantuviese y me gustara de verdad a la misma vez. Puede que no esté muy bien informada, pero según tengo entendido, los sueldos de los periodistas no son algo para llorar de alegría.

     Luego me decanté por fotografía. Desde pequeña siempre me han encantado los paisajes que se pueden vislumbrar prácticamente a cada paso que damos. Recientemente, he conseguido un móvil nuevo y arreglar mi antigua cámara de fotos y os puedo asegurar que estos dos aparatos tienen más imágenes de paisajes que fotos mías en sus memorias. Sin embargo y lamentándolo profundamente, no creo que tenga mucho futuro tampoco.

     Después se me ocurrió coger por arte y aprender a dibujar. Este ámbito me ha llamado la atención desde hace relativamente poco (más o menos desde hace 2 o 3 años), pero creo que entre las tres opciones que he mencionado, esta es la que peor salida tiene, o al menos a mi parecer.

     Finalmente, la última alternativa que se me ocurre sería informática. Es una opción con bastante salida, bien pagada y con diferentes ramas más para poder escoger, pero aunque sea algo que me guste y me llame la atención, no es algo que escogería pues me gusta menos que las demás opciones.

     Cada día que pasa, mi mente se atormenta más y más sin poder evitarlo, sin saber qué elegir, sin saber qué es lo que debería hacer en el futuro y, sin saber qué es lo que haría que mis padres llegaran a sentirse orgullosos de mí.

Cuando me pongo a pensar en todo esto, no puedo evitar sentir envidia de mi hermano. Él lo tuvo claro desde que comenzó a grabar vídeos en YouTube o, más bien, desde que consiguió su primera cámara de vídeo. Sabía lo que hacer, las notas no eran un problema para él o al menos eso parecía, pero lo más importante de todo era que tenía el completo apoyo de mis padres. Ellos siempre se mostraron orgullosos de todo lo que hacía hasta día de hoy. apoyándolo, ayudándolo y animándolo en todo lo posible.

     Admiro y envidio a mi hermano, lo admito, pero la desventaja que tengo al tener un hermano perfeccionista es que luego mis padres intentan aplicar sus acciones en mí, comparándome con él como si eso fuese a ayudarme en algo cuando realmente lo único que consiguen es derrumbarme aún más.

     Sinceramente, odio que me comparen con los demás, pues en realidad todos somos diferentes. Nadie tiene la misma capacidad intelectual, física ni psíquica que las demás personas tienen, ni tampoco la misma facilidad en conseguir las cosas que deseamos. Reconozco que últimamente he estado acomodándome demasiado y mis notas han bajado más de lo que esperaba, pero si en vez de animarme o ayudarme en conseguir mis objetivos lo único que hacen las personas preciadas de mi alrededor es desalentarme, llegará un punto en el que diga "estoy harta" y lo mande todo a tomar viento.

     ¿Para qué os voy a mentir? Este año ha sido el peor año académico de toda mi vida. Escogí la rama de ciencias cuando yo siempre he sido de letras, ocasionando que me torturase mentalmente una y otra vez sin cesar, llegando incluso a deprimirme. Me acomodé demasiado, llegando a recibir el doble o inclusive el triple de suspensos que normalmente suelo tener. Debido a varios problemas personales he pasado por más de una depresión haciendo que no tuviese ganas de hacer nada. Por mucho que me esfuerce, he seguido suspendiendo una y otra vez, recibiendo la misma regañina de mis padres en la recogida de notas y consiguiendo desalentarme aún más en vez de darme ese empujoncito que me hacía falta para animarme a seguir adelante.

     En resumen, me falta motivación y ánimos para seguir con los estudios. Pienso que necesitaría un doble apoyo al estar dando asignaturas que, ni me gustan, ni se me dan bien, pero siento que es justo lo contrario lo que estoy recibiendo.

     Volviendo al tema inicial y ya sabiendo de más todo lo que se me está cruzando por la mente estos días, no consigo decidirme por ninguna carrera. Siquiera sé si llegar a ir a la universidad, pues no soy ni seré nunca buena con los estudios. Estoy pensando incluso terminar con bachillerato para después hacer un módulo superior y dejarlo todo por fin para meterme de lleno en la vida laboral, por no decir que serían buenas noticias para mis padres, ya que no tendrían que pagar otra universidad más.

     Finalmente solo deciros que espero que mi mente se despeje pronto, pues lo único que puedo hacer en estos momentos es intentar recuperar los trimestres perdidos de este curso que tan largo se me ha hecho y, si eso conlleva repetir, me conformaré con eso, pues repetir no es ningún castigo... es una segunda oportunidad para aquellos que no han conseguido lograr sus objetivos y quieren lanzarse al abismo de la independencia y la vida laboral.

     He aquí los pensamientos que esta noche han conseguido desvelarme y quitarme el sueño hasta tal punto de subir la publicación a estas horas de la madrugada.

     PD: Papá, mamá, si estáis leyendo esto, ya es tarde para regañarme por no dormir.

     Buenas noches queridos noctámbulos y gracias por leer.

martes, 5 de mayo de 2015

Ilusiones rotas

     Y es en este momento cuando me doy de bruces con la cruda realidad. Sabía que todo acabaría mal, tenía ese pequeño presentimiento, pero lo ignoré por completo y decidí arriesgarme para descubrir si realmente era lo que me imaginaba.

     "El ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra". Esta ya es la segunda vez que me ocurre y no pienso volver a tropezar una tercera. La próxima vez procuraré esperar el tiempo suficiente o, mejor, que sean los demás los que se arriesguen a venir a por mí. Ya me he hartado de dar el primer paso, de dar la iniciativa. ¿Para qué? ¿Para volverme a equivocar y al final arrepentirme de mis actos? No puedo soportar eso más y sé que en parte me estoy contradiciendo.

     Apenas ha pasado una semana, puede que siquiera eso, pero no puedo culparlo. Después de todo ambos acordamos que solo sería una "prueba". Por una parte me alegra haber acabado con eso que teníamos. Era un sin fin de negaciones a personas que preguntaban si estábamos juntos y otro sin fin en el que no sabía cómo explicar lo que teníamos, puesto que éramos más que amigos, pero mucho menos que una pareja. Algo indefinido que podría ser malinterpretado si se intentaba explicar a alguien.

      Por otra parte, no puedo evitar el querer llorar y derramar lágrimas. Parece que el destino no me desea suerte en el amor. Parece como si quisiera que de una vez por todas cerrara mi corazón. Y es que lo está consiguiendo. Acabaré por cubrirme de un acero impenetrable en cualquier momento.

      Por un instante me ilusioné, como siempre había pasado hasta ahora con las pocas personas que me habían gustado de verdad, pero una vez más esos sentimientos han sido completamente destrozados y convertidos en añicos.

      Volveré a unir las piezas de mi corazón herido, pegándolas poco a poco con el aprecio de mis seres queridos, pero puedo aseguraros que después de eso, procuraré que la capa de metal que había estado construyendo lo rodee por completo, protegiéndolo y custodiándolo para que no vuelvan a dañarlo. Y si alguien quiere conquistarlo, deberá atravesar esa enorme barrera construida con mi furia y mi llanto.

     Destino, ¿querías que me cerrara al amor? ¿Querías que renunciara a esos sentimientos con los que siempre había soñado? Pues acabas de lograrlo. Me rindo ante tus malévolas y ruines manos.

miércoles, 29 de abril de 2015

Sentimientos correspondidos

     ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en esa sensación que sientes al descubrir que eres correspondido? ¿Ese hormigueo en el estómago, ese nerviosismo que te impide hacer lo que realmente quisieras que ocurriera, o ese latir del corazón que hace que dudes si mirarlo a los ojos o desviar la mirada y ocultar como puedas tu rostro?

     Con solo ver su sonrisa, hace que tus labios se curven también en una sin poder evitarlo. Con un solo gesto suyo, sientes que los nervios te consumen en el acto. Y con solo verlo a los ojos, notas que poco a poco te vas dejando vencer por ellos, dejándote hipnotizar y presenciando aquellos orbes cristalinos llenos de aprecio y cariño.

     Como dicta aquel dicho de la famosa película Moulin Rouge: "Lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido". Aunque en mi caso, el sentimiento no es tan fuerte como para decir la palabra amar, sigue siendo una de las sensaciones más agradables y hermosas que he podido desarrollar hasta ahora.

     En este momento, el único miedo que consigue desvelarme esta noche es el pensar que puede ser algo pasajero... ¿Qué pasaría si al final lo que sentimos no era más que un engaño de nuestro propio corazón? ¿Y si esta sensación no es amor y es solo aprecio? ¿Qué es lo que me hace pensar que es la persona adecuada?

     Todas estas dudas y muchas más se instauran en mi interior a cada momento, ¿pero sabéis qué? Estoy harta de dejar pasar oportunidades. Me he cansado de arrepentirme por no haber hecho algo e imaginarme qué es lo que hubiese pasado. Ya no quiero más "¿y si...?". Ahora lo único que quiero es hacer lo que mi corazón dicte, aunque solo sea un simple engaño.

     Tal vez en el futuro me arrepiente de haber hecho esto, de haber aceptado, de haber querido estar a su lado, pero también cabe la posibilidad de que no me arrepiente y llegue alegrarme de todo esto. Así que, si existe la segunda opción, ¿por qué no arriesgarme?

     Por ahora, solo pensaré en las cosas positivas que puedan suceder y, si llega a abrumarnos alguna tormenta, intentaré que el sol se despeje de alguna u otra forma, aunque eso implique terminar con esa persona, pero claro está, dejando esta opción siempre para la última de todas.

     He aquí mis pensamientos y sentimientos de hoy, siendo estos últimos correspondidos y comenzando con algo que aún no sé si debo ponerle nombre.

     Lo único cierto es que me alegro de haberlo empezado.

Mi primera entrada

     ¿Cómo se supone que debería comenzar a escribir un diario? ¿Con el típico "Querido diario..."? ¿Inventándome un nombre para hacer como si estuviera hablando con alguien? ¿O simplemente, pasando de todo y comenzando a hablar de todo lo que se me está cruzando por la mente en este mismo instante?

     La verdad es que las dos primeras opciones son algo demasiado aniñadas y, bueno, aunque siga siendo una niña, no creo que para mí sea adecuado escribir como tal, ya que a pesar de mi edad, no creo que tenga la misma madurez que una niña pequeña. Prefiero explayarme y contarlo todo, simplemente porque quiero, sencillamente por desahogarme y decirlo todo a mi manera, amoldándome a mi forma de ser.

     Con esta leve introducción, quiero volver a repetiros que este diario no es el de una niña pequeña. Es el de una adolescente normal y corriente, con problemas del día a día, que tiene ilusiones por todo lo que le gusta, y desilusiones que, por muy devastadoras que sean, esta chica volverá a levantarse para seguir su camino, sus propósitos y sus sueños.

     Con esto empiezo mi diario, publicando la primera entrada de lo que puede llegar a ser un espacio público donde aislarme y desahogarme al mismo tiempo.

     Muchas gracias por leer y espero volver a escribir pronto.