¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

miércoles, 29 de abril de 2015

Sentimientos correspondidos

     ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en esa sensación que sientes al descubrir que eres correspondido? ¿Ese hormigueo en el estómago, ese nerviosismo que te impide hacer lo que realmente quisieras que ocurriera, o ese latir del corazón que hace que dudes si mirarlo a los ojos o desviar la mirada y ocultar como puedas tu rostro?

     Con solo ver su sonrisa, hace que tus labios se curven también en una sin poder evitarlo. Con un solo gesto suyo, sientes que los nervios te consumen en el acto. Y con solo verlo a los ojos, notas que poco a poco te vas dejando vencer por ellos, dejándote hipnotizar y presenciando aquellos orbes cristalinos llenos de aprecio y cariño.

     Como dicta aquel dicho de la famosa película Moulin Rouge: "Lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido". Aunque en mi caso, el sentimiento no es tan fuerte como para decir la palabra amar, sigue siendo una de las sensaciones más agradables y hermosas que he podido desarrollar hasta ahora.

     En este momento, el único miedo que consigue desvelarme esta noche es el pensar que puede ser algo pasajero... ¿Qué pasaría si al final lo que sentimos no era más que un engaño de nuestro propio corazón? ¿Y si esta sensación no es amor y es solo aprecio? ¿Qué es lo que me hace pensar que es la persona adecuada?

     Todas estas dudas y muchas más se instauran en mi interior a cada momento, ¿pero sabéis qué? Estoy harta de dejar pasar oportunidades. Me he cansado de arrepentirme por no haber hecho algo e imaginarme qué es lo que hubiese pasado. Ya no quiero más "¿y si...?". Ahora lo único que quiero es hacer lo que mi corazón dicte, aunque solo sea un simple engaño.

     Tal vez en el futuro me arrepiente de haber hecho esto, de haber aceptado, de haber querido estar a su lado, pero también cabe la posibilidad de que no me arrepiente y llegue alegrarme de todo esto. Así que, si existe la segunda opción, ¿por qué no arriesgarme?

     Por ahora, solo pensaré en las cosas positivas que puedan suceder y, si llega a abrumarnos alguna tormenta, intentaré que el sol se despeje de alguna u otra forma, aunque eso implique terminar con esa persona, pero claro está, dejando esta opción siempre para la última de todas.

     He aquí mis pensamientos y sentimientos de hoy, siendo estos últimos correspondidos y comenzando con algo que aún no sé si debo ponerle nombre.

     Lo único cierto es que me alegro de haberlo empezado.

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