¡Muy buenas a todos/as!
Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.
Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.
Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.
Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.
Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!
miércoles, 6 de enero de 2016
¿Casualidad o destino?
Parece ayer cuando nuestros caminos se aproximaron considerablemente. Cuando éramos pequeños e iba de puntillas a la habitación de mi hermano solo para molestaros a ambos, y después, acabábamos jugando a ese típico juego en el que os perseguía sin parar por toda la casa. Obviamente, ya me era tan casual que vinieras a casa a jugar videojuegos o a ver películas con mi hermano, que simplemente te traté como a uno más de la familia.
Poco a poco fuimos creciendo y nuestros caminos comenzaron a separarse. Cada vez nos visitabas menos, ya que no era precisamente necesario. Con tan solo hablar por las redes sociales os bastaba a ambos para seguir con vuestra rutina. Por mi parte, empecé a acostumbrarme de nuevo a tu ausencia, sin embargo, admito que los fines de semana esperaba ansiosa a que mi hermano dijera que te quedarías a dormir. No solo eras una vía para poder socializar más con mi hermano mayor, quien por lo general no me hacía gran caso, sino que además eras una de las pocas personas con quien me divertía en aquel entonces. Aún sin llegar a conseguir nada, me alegraba poder pasar esos momentos con vosotros. Son recuerdos que hasta ahora atesoro con mucho cariño.
El tiempo siguió pasando. Nuestros lazos eran casi inexistentes. Mi hermano y yo nos quedábamos en nuestras respectivas habitaciones sin apenas hablarnos. Nuestros ordenadores eran lo que nos encerraba a ambos y lo que ocupaba la mayoría de nuestro tiempo. No necesitábamos más. Mi hermano te tenía a ti y yo a mis propias amistades. Poco más puedo contar de este tramo de la historia.
El día que pareció que ya nuestros lazos desaparecerían por completo llegó y os graduasteis al fin. Siempre dije que estaría mejor sin mi hermano al otro lado de la pared, pero me arrepentí meses después de no verlo por casa.
Fue ese año cuando mi suerte comenzó a flaquear. Mis amistades comenzaron a fallarme, los conflictos familiares aparecían cada dos por tres y mis notas en el instituto fueron descendiendo considerablemente. Mi único consuelo entonces fueron los videojuegos sin duda alguna. Me alejaban totalmente de la realidad y conseguían hacerme olvidar de todos y cada uno de mis problemas.
Un día como cualquier otro, te vi conectado y me aventuré a hablarte para jugar juntos. Qué casualidad que os sobrara un sitio libre. Tras echar unas cuantas partidas, todos tus amigos se fueron de la llamada y, como si ya estuviésemos acostumbrados a hablar todos los días, empezamos a conversar, rememorando momentos y contándonos cosas sin sentido alguno. Ese día nos llevamos toda la noche hablando. No llegamos a acostarnos hasta las 8 de la mañana aproximadamente.
Desde ese día, todo pareció ir a nuestro favor. La distancia entre nosotros cada vez fue a menos hasta llegar al punto en el que llegaste a integrarme en tu grupo de amigos. Nunca pensé que llegaría a encajar y a sentirme tan a gusto estando con vosotros.
Como bien dices muchas veces, el tiempo puso todo en su lugar a partir de entonces.
Sinceramente, aún no puedo creer el hecho de que estemos saliendo juntos. Después de todo lo que ha pasado, no eres el único que se pregunta por qué ahora y no antes, pero puede que sí tenga la respuesta a esa cuestión. Todas esas vueltas que dimos sin llegar a fijarnos en el otro, tal vez fueron justamente para prepararnos para este momento. A lo mejor no fue un simple juego y sencillamente fue un buen plan que trazó el destino para que no lo echásemos todo a perder al primer paso que diésemos juntos.
Desde que comenzamos, no sé cuántas pegas nos habrán puesto respecto a lo nuestro, y tampoco sé cuántas vueltas he llegado a darle ya a este tema. Lo único que sé es que siempre obtengo la misma respuesta: estoy enamorada de ti.
No es solo admiración, no es solo aprecio por conocernos desde hace mucho tiempo, no es solo un capricho momentáneo. No puede ser solo eso si me inunda una enorme felicidad al recordar todo lo que ha pasado estos últimos meses. Debe ser algo más si a pesar de todo lo que pase a mi alrededor consigues arrancarme una y mil sonrisas y risas, consiguiendo animarme siempre. Tiene que serlo si no puedo olvidar cómo se siente el estar entre tus brazos.
Debe ser amor si al cruzárseme tu imagen por mi mente me dan ganas de decirte lo mucho que te quiero.