¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

lunes, 19 de octubre de 2015

Paso hacia el frente

     Hay ocasiones en las que considero que puedo llegar a ser una persona realmente estúpida. Algunos diréis “por supuesto que lo eres” y otros puede que incluso os preguntéis por qué digo esto. Es fácil de explicar. Con tan solo deciros la oración “el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”, ya podríais incluso llegar a imaginaros el tema que voy a abordar. De hecho, este mismo dicho lo utilicé anteriormente para una de mis entradas, pero esta vez es un poco diferente de la última.

     No estoy dolida, no estoy deprimida y mucho menos tengo ganas de llorar, solo siento añoranza por aquello que una vez ocurrió, y es que debo admitir algo: mi mente no puede olvidar a aquella persona y, mucho menos, mi desgastado corazón. No sabéis ni por asomo lo que es el poder verlo cada día y que mis sentimientos lleguen a desbordarse por tan solo una de sus sonrisas, pero aún así saber que no soy correspondida y sentir que cada movimiento que haga pueda llegar a inquietarlo por el mero hecho de que él también conoce lo que siento.

     Son irónicos los giros que te da la vida. En un momento dado rechazas a alguien porque no lo ves como algo más y, al otro, eres rechazado por esa misma persona justo por el mismo motivo.

     Lo cierto es que fue hace tan solo unas semanas cuando le recordé que me seguía gustando. Ni siquiera me atreví a escuchar su respuesta. Lo único que pude hacer en aquel momento fue despedirme de él y salir corriendo. En realidad me dio igual el no haberle escuchado, puesto que ya sabía con anterioridad que no era correspondida, aún así no sabéis la alegría que me causó el expresarle mis sentimientos en persona, con mis propias palabras y con su única presencia. Eso sí, su reacción fue sin duda lo que hizo que mi corazón diese un vuelco. Podría llegar a aseguraros que aún soy capaz de rememorar con perfecto detalle el leve trazo de su sonrisa y aquel gesto avergonzado dibujado en su rostro que tan tierno se me hizo.

     Aún así, aún sintiendo todo esto, sé que hay otra parte de mí que está comenzando a olvidarlo poco a poco y lo cierto es que me apena el dejar ir estos sentimientos, pero por otra parte, sé que es lo correcto, pues no puedo aferrarme a alguien que no me corresponde.

     Antes de siquiera volver a decírselo, había personas que me decían que no lo hiciera, que saldría herida de nuevo, que volvería a acabar destrozada, y otras tantas que me decían justo lo contrario, que tras decírselo, sería más fácil seguir adelante. Hoy quiero agradecer a todas y cada una de esas personas, por aquellas que se preocuparon por mí y por esas que me convencieron a dar el paso, pues tras haberlo dicho, vivo con un peso menos encima.

     Cada día que pasa, siento que mis sentimientos por él van desapareciendo poco a poco aunque lo vea tanto en persona como en mis pensamientos. Noto que su sonrisa sigue estando presente, pero que poco a poco ya no causa el mismo efecto en mí como lo podía llegar a hacer anteriormente.

     Aún no ha llegado la despedida definitiva de estas emociones, pero aún así, lentamente, voy alejándome a cada paso que doy hacia al frente, manteniendo mis ojos bien abiertos y sintiendo el corazón más vivo que nunca.

     Después de todo, hay que estar atentos por si se da la casualidad de que surja un nuevo amor... ¿no?

sábado, 3 de octubre de 2015

Turbulencias

     ¿Sabéis? Hay veces en las que pienso que solo provoco mal estar a mi alrededor. Que, soy una persona tan insignificante, tan inútil, que si no estuviese, podría darse el caso de que todo siguiese igual, como si nada, como si mi presencia fuese tan prescindible como el de una mota de arena en el camino. E incluso, podría ser que mejorara la vida de los demás de ser así. Menos gastos, menos preocupaciones, menos problemas. Menos yo en general.

     Sé lo que estáis pensando. "Esta chica se está volviendo majara". "Espero que no haga ninguna locura". "Ya empieza de nuevo a rallarse con tonterías". Sí, sí, lo sé. Pero estoy segura de que ninguna de las personas que estén leyendo ahora mismo esto puedan negar el hecho de que no lo han llegado a pensar nunca. Es más, seguro que muchos de vosotros lo ha pensado más de una vez. Todos lo llegamos a hacer en alguna ocasión.

     Este mes he estado pasando por varias situaciones en las que las he ido liando parda, una tras otra, haciendo daño a personas que realmente son importantes para mí y preocupando a otras tantas que, incluso, normalmente les importaría bien poco lo que me pasara. Y, lo cierto es que me siento tan culpable y lamentable, que puedo aseguraros que no me está resultando fácil escribir todo esto. Me duele el pecho. Cada latido de mi corazón parecen puñaladas que me estuviesen castigando sin cesar. Mi cabeza duele de tan solo recordar todas las idioteces que, si de por mí fuese nuevamente, no las volvería a cometer ni en sueños. Siento la boca seca y un insoportable nudo en el estómago. Mis ojos escuecen de derramar lágrimas, y mis párpados de ser torturados una y otra vez a cada momento que me los restriego con los dedos para intentar dejar de llorar.

     Me siento inútil por no poder ayudar a los de mi alrededor con sus problemas o a sentirse mejor. Culpable por hacer daño a todas aquellas personas a las que aprecio. Confusa por no ser capaz de pensar con claridad. Furiosa por no poder expresar lo que siento realmente con palabras orales y no escritas. Estúpida por hacer y decir tantas gilipolleces a lo largo del día... Me siento lamentable por no poder hacer más que llorar en este momento.

     Muchos de los que me apreciáis, seguramente estaréis pensando en venir a mí nada más terminar de leer esto y decirme que todo está bien, que llorar no soluciona nada y que pensar así no es nada positivo. Pero lo cierto es que no es así. Siempre va a haber algo que esté mal, sí o sí, la cuestión es saber afrontarla con la cabeza en alto e intentando aparentar un sentimiento que es irreal. Llorar puede que no solucione nada, pero no sabéis el alivio que me provoca llorar, ya que derramar lágrimas es algo que, desde hace ya varios años, me es bastante difícil hacer. Es muy frustrante el hecho de que la única forma en la que te puedes desahogar a solas, es casi imposible de llegar a flote. Y, puede que no sea positivo pensar así, pero como dice aquel proverbio que me mencionaron una vez "la vida no siempre es de color de rosa". Hay que pensar de vez en cuando en todo para poder superarlos, para que no te abrumen, y poder seguir hacia delante.

     Tras decir todo esto, solo me queda pedir disculpas a todas aquellas personas que estén preocupadas por mí en este momento, ya que tras leer esto es comprensible que penséis que estoy pasando por una mala etapa, y tampoco puedo negarlo, pero sé perfectamente lo que debo hacer. Sé que por mucho que estos pensamientos lleguen a abrumarme en muchas circunstancias, no debo desistir. No es necesario atosigarme, preguntarme ni animarme. Con que comprendáis mi situación y me dejéis un poco de espacio, es suficiente para mí.

     En estas ocasiones, admiro realmente lo independiente que puedo llegar a ser.