¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

sábado, 3 de octubre de 2015

Turbulencias

     ¿Sabéis? Hay veces en las que pienso que solo provoco mal estar a mi alrededor. Que, soy una persona tan insignificante, tan inútil, que si no estuviese, podría darse el caso de que todo siguiese igual, como si nada, como si mi presencia fuese tan prescindible como el de una mota de arena en el camino. E incluso, podría ser que mejorara la vida de los demás de ser así. Menos gastos, menos preocupaciones, menos problemas. Menos yo en general.

     Sé lo que estáis pensando. "Esta chica se está volviendo majara". "Espero que no haga ninguna locura". "Ya empieza de nuevo a rallarse con tonterías". Sí, sí, lo sé. Pero estoy segura de que ninguna de las personas que estén leyendo ahora mismo esto puedan negar el hecho de que no lo han llegado a pensar nunca. Es más, seguro que muchos de vosotros lo ha pensado más de una vez. Todos lo llegamos a hacer en alguna ocasión.

     Este mes he estado pasando por varias situaciones en las que las he ido liando parda, una tras otra, haciendo daño a personas que realmente son importantes para mí y preocupando a otras tantas que, incluso, normalmente les importaría bien poco lo que me pasara. Y, lo cierto es que me siento tan culpable y lamentable, que puedo aseguraros que no me está resultando fácil escribir todo esto. Me duele el pecho. Cada latido de mi corazón parecen puñaladas que me estuviesen castigando sin cesar. Mi cabeza duele de tan solo recordar todas las idioteces que, si de por mí fuese nuevamente, no las volvería a cometer ni en sueños. Siento la boca seca y un insoportable nudo en el estómago. Mis ojos escuecen de derramar lágrimas, y mis párpados de ser torturados una y otra vez a cada momento que me los restriego con los dedos para intentar dejar de llorar.

     Me siento inútil por no poder ayudar a los de mi alrededor con sus problemas o a sentirse mejor. Culpable por hacer daño a todas aquellas personas a las que aprecio. Confusa por no ser capaz de pensar con claridad. Furiosa por no poder expresar lo que siento realmente con palabras orales y no escritas. Estúpida por hacer y decir tantas gilipolleces a lo largo del día... Me siento lamentable por no poder hacer más que llorar en este momento.

     Muchos de los que me apreciáis, seguramente estaréis pensando en venir a mí nada más terminar de leer esto y decirme que todo está bien, que llorar no soluciona nada y que pensar así no es nada positivo. Pero lo cierto es que no es así. Siempre va a haber algo que esté mal, sí o sí, la cuestión es saber afrontarla con la cabeza en alto e intentando aparentar un sentimiento que es irreal. Llorar puede que no solucione nada, pero no sabéis el alivio que me provoca llorar, ya que derramar lágrimas es algo que, desde hace ya varios años, me es bastante difícil hacer. Es muy frustrante el hecho de que la única forma en la que te puedes desahogar a solas, es casi imposible de llegar a flote. Y, puede que no sea positivo pensar así, pero como dice aquel proverbio que me mencionaron una vez "la vida no siempre es de color de rosa". Hay que pensar de vez en cuando en todo para poder superarlos, para que no te abrumen, y poder seguir hacia delante.

     Tras decir todo esto, solo me queda pedir disculpas a todas aquellas personas que estén preocupadas por mí en este momento, ya que tras leer esto es comprensible que penséis que estoy pasando por una mala etapa, y tampoco puedo negarlo, pero sé perfectamente lo que debo hacer. Sé que por mucho que estos pensamientos lleguen a abrumarme en muchas circunstancias, no debo desistir. No es necesario atosigarme, preguntarme ni animarme. Con que comprendáis mi situación y me dejéis un poco de espacio, es suficiente para mí.

     En estas ocasiones, admiro realmente lo independiente que puedo llegar a ser.

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