¡Muy buenas a todos/as!

Mi nombre real es Carmen María, pero podéis llamarme simplemente Camely, dado que ese es el apodo que he elegido para hacerme conocer en las redes.

Siempre he utilizado los blogs para escribir mis novelas, pero esta vez quería hacer algo distinto: Un diario. No soy de esas típicas chicas que apuntan cualquier tontería en ellos. Prefiero apuntar lo que pienso, lo que siento y todos aquellos sueños que me gustaría cumplir.

Llevo pensando en este proyecto desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no me he atrevido a hacerlo realidad. Expresar y explicar vivencias a desconocidos es algo que me aterroriza, pero si así puedo ayudar a más personas a que no pasen por lo mismo o, por el contrario, a sentirme mejor, entonces no veo por qué no hacerlo.

Sé que un diario normalmente es para escribir todos los días. NORMALMENTE. Pero solo escribiré cuando lo vea necesario.

Bueno, sin más me despido y gracias por leer esta pequeña introducción. ¡Un saludo!

sábado, 30 de mayo de 2015

Conociéndome un poco más: De todo un poco

     Soy fácil de ilusionar, pero no dejo que esto nuble mi mente. Pienso antes de decidir nada, pues todas las decisiones que tome son importantes para mi futuro, mi felicidad y mi vida cotidiana.

     Soy independiente, me gusta serlo y me gusta saber que puedo valerme sola sin tener que estar recurriendo a las demás personas cada dos por tres, pero eso no quiere decir que a veces no quiera o no necesite gente a mi alrededor.

     Soy introvertida, pero una vez me conoces puedo llegar a hacer cualquier gilipollez e incluso el ridículo por tal de hacerte sonreír.

     Soy asocial, me es indiferente todo el mundo y a veces prefiero quedarme sola antes que relacionarme con más personas, pero eso no quiere decir que no quiera abrirme a los demás cuando sí me interese conocerlos.

     Soy perfeccionista, pero sé que en esta vida nada ni nadie puede llegar a ser perfecto. La perfección es algo únicamente ideológico creada por las expectativas del ser humano, pero realmente solo es ficción.

     Soy testaruda, pero sé reconocer cuándo no llevo la razón... (al final).

     Soy muy competitiva. Odio perder, ya sea en un juego, en un concurso o en cualquier otra cosa, aún así sé reconocer cuándo alguien lo ha hecho mejor que yo.


     He sufrido, me han hecho daño y aún tengo algunas heridas que curar, pero sé perfectamente que los demás han podido llegar a pasar por cosas similares o incluso peores.

     He salido perdiendo en casi todas las ocasiones que me he arriesgado a hacer algo, pero eso no quiere decir que no pueda seguir arriesgándome para conseguir lo que quiero o lo que sé que podría hacerme feliz.


     No me gusta ver a los demás tristes, es por ello que hago todo lo posible por que la gente de mi alrededor tengan siempre dibujada una sonrisa en sus rostros.

     No soy buena expresando mis sentimientos directamente, pero eso no quiere decir que no intente transmitirlos con acciones. A veces un gesto vale más que mil palabras.

     Puedo parecer tímida al principio, pero cuando me conoces mejor y en el momento menos esperado, puedo llegar a dar uno o más abrazos al día. Esto solo lo hago con personas que confío de verdad y, lo cierto es que me cuesta mucho darlos, es por eso que cuando alguien me rechaza alguno, internamente me siento algo mal.

     Intento agradarle a todo el mundo, pero sé que no a todos puedo llegar a gustarles, igual que a mí no me puede llegar a agradar todo el mundo.

     Tengo dudas como cualquier persona normal, pero no dejo que estas influencien negativamente a mi vida. Estas pueden ser útiles en varias ocasiones para verificar algunas situaciones específicas, pero la mayoría de las veces, lo único que hacen es confundirte más y hacer que te imagines cosas que a lo mejor no son ciertas.

     Tengo problemas como cualquiera, pero evito en todo momento el hecho de que lleguen a abrumarme, siguiendo con la larga caminata que me espera junto a los baches que tenga que toparme en el camino.

     Tengo miedos y fobias como cualquier humano, pero hago todo lo posible por superarlos, aunque eso conlleve el tener que enfrentarlos cara a cara.

     Podría seguir con la lista, pero seguro que os cansaríais de leer antes de llegar al final. Eso sí, para finalizar, me gustaría añadir una última cosa:

     Admito que puedo llegar a ser pesada en varias ocasiones y que incluso lleguéis a cansaros de mí, pero luego, si llegáis a darme la espalda, no os creáis que me daré la vuelta tan fácilmente cuando queráis volver a ser cercanos a mí, pues en ese entonces, ya será tarde y habré seguido con mi camino y con mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario