Los días transcurren con tanta velocidad que casi podría decirse que siquiera llego a darme cuenta de las horas que pasan sin cesar. Mi racha de buena suerte sigue sin desaparecer y no os puedo negar el hecho de que estoy empezando a acostumbrarme, pero eso no significa que haya dejado de estar alerta. No es bueno confiarse demasiado.
Estos últimos días he estado pensando que tal vez y solo tal vez, esta buena fortuna sea debido a que el año pasado fue uno de los peores que pasé sin duda alguna, y no estoy exagerando. El año pasado no solo tuve una mala racha de suspensos en el instituto, sino que también viví demasiadas emociones que en el pasado no llegué a pensar siquiera que viviría. Comencé a experimentar lo que era el amor y el desamor como alguien propio de mi edad y no como lo había estado haciendo debido a mi falta de experiencia amorosa. Además, empecé a darme cuenta de la realidad, los conflictos parecían no querer desaparecer de mi vista, tanto con amistades, con familiares e incluso con mi propio ser. Llegué a tal punto que incluso empecé a pensar que me odiaba a mí misma.
El año pasado fue un año de enormes baches en los que no pude evitar tropezar, cometiendo los mismos errores una y otra vez, dándome por vencida en muchos aspectos y llegando incluso a deprimirme durante meses, es por ello que ahora no me parece tan extraño el estar teniendo este enorme respiro.
Por otra parte, en comparación al año pasado, admito que este año estoy mucho más espabilada y me estoy esforzando muchísimo más en todas las cosas que hago, además de que estoy mucho más a gusto en todos los aspectos. Debido a la mala experiencia, sé que tengo que ponerme las pilas para no tener que volver a vivir algo parecido.
Sin embargo, aún habiendo dicho todo esto, por mi mente no para de cruzarse el momento en que mi suerte comenzó a cambiar para bien. Me es imposible ocultar esta amplia sonrisa que se me dibuja en el rostro al recordar las palabras de aquella persona que me rescató de aquella oscuridad que comenzaba a adueñarse de mí y que, actualmente, es el causante de mi alegría, mi fuerza y mis desvelos. En otra ocasión hubiera dicho que tengo muchas cosas que agradecerle, sin embargo, él ya sabe de todo eso por mi propia iniciativa, es por ello que no es algo que precisamente sea necesario volver a repetir.
Mi corazón vuelve a latir con tanta intensidad que puedo llegar a notarlo galopando en mi pecho, animado, ilusionado, extasiado de felicidad y perdidamente enamorado, viviendo un eterno sueño que parece no tener final.
Finalmente, solo decir que lo mejor de toda esta buena suerte que estoy probando es que, este entusiasmado corazón, es correspondido.
:')
ResponderEliminarCómo te amo <3 Qué bien que las cosas mejoren TwT
ResponderEliminarDios, me encanta tu forma de escribir <3